Nódulos tiroideos

La glándula tiroides es una pequeña glándula situada en parte anterior del cuello, justo encima del esternón. La función de la glándula tiroides es la producción de unas hormonas que son las responsables de regular el metabolismo del cuerpo.
Esta estructura anatómica, puede sufrir trastornos “en su forma” o “en su función”.

Transtornos tiroideos "en su forma"

Transtornos tiroideos "en su función"

Los nódulos tiroideos son muy frecuentes y su detección está en aumento, sobretodo debido al incremento en la realización de pruebas de imagen diagnósticas en nuestro medio (ecografías, TC o RM).

Más frecuente en mujeres

La incidencia es mayor en mujeres que en hombres (3:1)​.

Aumenta con la edad

Se suele dar más en pacientes de edades avanzadas.

Iodo y radiaciones ionizantes

Se presenta más en regiones bajas en iodo y en personas expuestas a radiaciones ionizantes.

Alto porcentaje de nódulos benignos

La mayoría de los nódulos son benignos.

Cuando los nódulos (benignos o malignos) dan síntomas, requieren tratamiento

¿Cuáles son los síntomas que puede dar un nódulo tiroideo?

En función del tamaño, número y localización de los nódulos, los síntomas pueden varían entre:

En algunas ocasiones es un problema estético, en los que el paciente identifica el bulto en el cuello, creando preocupación y malestar.

La cirugía de los nódulos tiroideos sigue siendo el tratamiento más habitual de los nódulos tiroideos sintomáticos, pero debido a los riesgos quirúrgicos, presencia de cicatriz, la necesidad de anestesia general e ingreso hospitalario, las técnicas de tratamiento percutáneo están en alza.
Sintomas-nodulo-tiroideo

Existe la posibilidad de tratar nódulos tiroideos

¿Cómo se puede tratar un nódulo tiroideo sin cirugía?

Existen diferentes tratamientos percutáneos ante la presencia de un nódulo tiroideo. Antes de hacer ningún tratamiento, se realizará una ecografía, en la que definiremos las características del nódulo, etiquetándolo de sólido, quístico (líquido) o mixto.

La ecografía también es una herramienta fundamental para diagnosticar si el nódulo puede ser benigno o maligno, ya que valora las características de cada nódulo y es de gran ayuda en la elección del nódulo en el que debe realizarse una punción diagnóstica para confirmar la benignidad o malignidad del mismo.

Nódulo tiroideo quístico

Es recomendable empezar con la extracción del líquido e introducción de sustancias esclerosantes (alcohol absoluto), que pegan las paredes del quiste y ayuda a que el nódulo desaparezca. En muchas ocasiones, es necesario realizar el procedimiento en más de una ocasión, ya que tiene tendencia a volverse a llenar de líquido.

Nódulo tiroideo sólido

Es recomendable empezar realizando un tratamiento de ablación.

¿En qué consiste la ablación del nódulo tiroideo?

El procedimiento comienza mediante la introducción de la punta de una aguja especial dentro del nódulo tiroideo. Durante el tratamiento, siempre existe control visual de las zonas tratadas mediante seguimiento ecográfico.

Una vez introducida la aguja en la localización seleccionada, se procederá al procedimiento de ablación.

La aguja está conectada a un generador de radiofrecuencia o microondas, a través de un cable refrigerado, el cual proporciona calor en la punta de la aguja, que puede llegar a 60-100ºC, produciendo muerte celular focal.

Se realizan varias ablaciones en el interior del nódulo, hasta conseguir un volumen adecuado de “quemaduras” internas. El tamaño y número de ablaciones, dependerá del tamaño del nódulo y del generador utilizado.

La técnica pretende reducir el tamaño y los síntomas del nódulo. Dicha reducción no es inmediata, sino que se produce paulatinamente a lo largo de los meses siguientes al procedimiento.
Reducción del nódulo (aprox.)
1 mes después de la ablación 50%
1 año después de la ablación 90%

Planificación del procedimiento

La indicación de tratamiento la establecerá el médico clínico responsable. Si en el hospital existe comité multidisciplinar de tratamiento de nódulos tiroideos, la elección del mejor tratamiento en cada caso, se realizará en consenso entre todos los profesionales.

Previamente se habrá demostrado la benignidad del nódulo mediante ecografía y punción diagnóstica.

El procedimiento se realiza con sedación, apoyado de anestesia local.

Posteriormente, se vigila durante dos horas, y si no hay complicaciones, el paciente puede irse a su domicilio y no es necesario ingreso hospitalario.

Ecografia-de-nodulos-tiroideos

¿Qué riesgos y efectos secundarios tiene el procedimiento?

El riesgo de complicaciones es mínimo (1 %).

Tras el tratamiento, el paciente puede tener dolor en el lugar de la punción, que suele revertir con analgesia habitual.

Debido a que la glándula tiroidea y los nódulos tienen muchos vasos sanguíneos, hay riesgo de hematoma o moradura en la zona tratada, que desaparecerá con el tiempo. Otras complicaciones: quemadura en la piel, lesión del nervio recurrente o vago (excepcional), hipertiroidismo transitorio o rotura del nódulo.

Todas las complicaciones son siempre inferiores a cualquier procedimiento quirúrgico.
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