Oncología
Intervencionista

Cáncer (tumor) - Información general

Normalmente las células que forman nuestro organismo crecen y se dividen de una forma ordenada para así poder realizar las funciones específicas en cada órgano de nuestro cuerpo. Los tumores se producen cuando hay un crecimiento anormal, descontrolado y sin una función específica de las células de un determinado órgano o tejido. Si no se controla esta situación las células tumorales invadirán el órgano afecto destruyéndolo. Las metástasis son células tumorales del tumor original que consiguen bien a través de los vasos sanguíneos o bien a través de los conductos linfáticos, desplazarse, implantarse y multiplicarse en un órgano o tejido situado a distancia del tumor primitivo.

Diagnóstico del cáncer

Es variado y cambia en función del tipo de tumor pero en líneas generales las siguientes pruebas suelen ser necesarias:
  • Exploración física por su doctor.
  • Análisis de sangre.
  • Pruebas de imagen médica (ecografía, TAC, resonancia, mamografía, PET, etc.).

Confirmación y tipificación del tipo de cáncer: BIOPSIA

Las pruebas de imagen, sobre todo el TAC y la resonancia, pueden aproximar mucho el diagnóstico del tipo y grado de tumor e incluso en algún caso particular ser suficientes. Sin embargo en la gran mayoría de los casos es necesario realizar una biopsia del tejido tumoral.

La biopsia consiste en obtener un trocito pequeño del tejido tumoral y enviarlo al laboratorio de Anatomía Patológica donde un médico Patólogo especialista revisará al microscopio el tejido obtenido y nos confirmará el tipo exacto de tumor que el paciente padece. Esta prueba es definitiva, confirma el diagnóstico y además es muy importante para planificar el tratamiento.

Hoy es necesario además realizar unas técnicas que se denominan de inmunohistoquímica no solo para conocer el tipo de tumor, sino también para conocer los marcadores moleculares específicos de dicho tumor pues gracias a ellos sabremos qué tipo de quimioterapia va a ser más efectiva.

Así pues la biopsia es el paso previo y fundamental antes de iniciar cualquier tratamiento a un paciente diagnosticado de cáncer.

Biopsia percutánea (por punción)

Las biopsias pueden hoy en la mayoría de los casos realizarse de forma mínimamente invasiva mediante una punción. Esto lo hacen los Radiólogos Intervencionistas empleando una aguja que mediante ecografía o TAC se dirige de forma muy precisa hasta el punto exacto del organismo donde está el problema. Una vez allí la aguja mediante un sistema automático realiza un pequeño corte y extrae un cilindro de tejido del tumor. Generalmente es una pequeña intervención con escaso riesgo, sin dolor significativo y que solo requiere ingreso hospitalario durante unas horas.

Punción-aspiración con aguja fina (PAAF)

Es una técnica parecida a la biopsia percutánea pero que emplea una aguja muy fina. Tiene algo menos riesgo pero a su vez tiene el inconveniente de que sus resultados son menos efectivos. Con la PAAF a veces simplemente no se extraen células valorables y cuando se extraen son células aisladas, no un tejido completo por lo que el análisis de la muestra que puede hacer el médico Patólogo es incompleto. La PAAF hoy está en desuso y se emplea fundamentalmente para estudiar lesiones de bajo riesgo en las que hay que definir si son benignas o malignas. Si una lesión es maligna necesitara una biopsia posterior.

Biopsia quirúrgica

Requiere una operación propiamente dicha. Ingreso hospitalario y anestesia general. El cirujano abre y expone el órgano afectado para de manera directa tomar una muestra del tumor. Se realizará si la biopsia percutánea no es posible o es fallida.

Especialistas que participan en el tratamiento del cáncer

Comité multidisciplinar de tumores

Es una reunión, generalmente semanal, donde médicos de diversas especialidades se reúnen para valorar y decidir de manera personalizada cuál es el mejor tratamiento para cada paciente con cáncer. Aunque hoy los tratamientos médicos están muy estandarizados, en el caso particular del cáncer, las características y situación específica de cada paciente necesitarán también de un tratamiento adecuado a dicho paciente. Es lo que se conoce como tratamientos personalizados. En el comité de tumores participan los siguientes especialistas:
  • Radiólogos generales que explican y analizan para el resto de los médicos del comité los TAC, resonancias y PET de cada paciente.
  • Cirujanos que deciden si el paciente se puede o no operar y cuándo es el mejor momento para operarlo.
  • Oncólogos médicos que explican si el paciente puede o no recibir quimioterapia y si es así cuál será el mejor régimen.
  • Oncólogos radioterapeutas que indicarán si el paciente es subsidiario de tratamiento con radioterapia.
  • Radiólogos Intervencionistas que serán responsables de planificar las biopsias, encargarse de colocar y vigilar los reservorios y vías centrales, aplicar los tratamientos de quimioterapia intrarterial así como todas las técnicas de ablación tumoral percutánea.

Qué es la Oncología Intervencionista

Se conoce como Oncología Intervencionista o como Oncointervencionismo aquel grupo de tratamientos y procedimientos mínimamente invasivos que, generalmente aplicados por un Radiólogo Intervencionista, se emplean para curar o aliviar el cáncer. Estos especialistas trabajan siempre bajo el amparo de un Comité de Tumores y en estrecha relación con los otros especialistas de la oncología.

Entre los tratamientos Oncointervencionistas para el cáncer hay que destacar los siguientes.

Ablación tumoral

Consiste en colocar de manera muy exacta y guiado por una técnica de imagen, una o varias agujas en el centro del tumor a tratar. Estas agujas por distintas tecnologías aplican una energía que destruye de manera predecible y controlada un volumen de tejido eliminando así el tumor. La ablación puede llegar a ser curativa en algunos casos y tiene un alto nivel de evidencia científica.

Entre las tecnologías de ablación más conocidas están la radiofrecuencia, las microondas o el láser (destruyen tejido a altas temperaturas); la crioablación o crioterapia (destruye tejido mediante congelación) y la electroporación irreversible (destruye tejido sin usar calor ni frio empleando pulsos eléctricos muy cortos pero de mucha intensidad).

La forma más frecuente de realizar una ablación es percutánea, es decir, con una aguja desde la piel sin abrir al paciente. Comparado con la cirugía convencional la ablación causa menos complicaciones y tiene un tiempo de recuperación más corto. Si el tumor es de difícil acceso percutáneo se puede también realizar ablación en el quirófano donde con el órgano expuesto y guiado por ecografía se colocara la aguja en el tumor.

Los órganos susceptibles de tratarse con ablación son tumores hepáticos, tumores pulmonares, tumores renales, tumores de páncreas, tumores óseos y de partes blandas, y recientemente tumores de tiroides.

La ablación es un tratamiento que con frecuencia debe combinarse con quimioterapia o cirugía.

Tratamiento de un tumor pulmonar con termoablación percutánea

Bajo anestesia general y guiado por TAC el Radiólogo Intervencionista introduce una aguja a través de la piel hasta llegar al pulmón y situarla en el centro del nódulo pulmonar. La aguja está conectada a un generador que administra energía exclusivamente sobre tumor destruyéndolo al tiempo que respeta el tejido sano adyacente.

Embolización tumoral

Embolizar es una técnica o tratamiento médico que también realiza el Radiólogo Intervencionista y consiste en una oclusión deliberada, controlada y terapéutica de un determinado vaso sanguíneo. Para ello es necesario realizar un cateterismo del vaso a tratar y a través de dicho catéter (un tubo muy fino) depositar una sustancia dentro de la arteria que ocasiones su obstrucción.

En el caso del Oncointervencionismo la embolización puede hacerse con fines prequirúrgicos, oncológicos o paliativos.
  • Embolización prequirúrgica
    Se realiza en tumores muy grandes o muy vascularizados inmediatamente antes de ser operados. Esto permitirá que el cirujano intervenga con más seguridad y mucha menos pérdida de sangre.
  • Embolización paliativa
    Se realiza con el fin de eliminar o controlar los síntomas relacionados con el tumor (dolor, sangrados, efectos de masa, producción anómala de hormonas…), mejorando así la calidad de la vida del paciente.
  • Embolización oncológica
    va encaminada a tratar específicamente el tumor. Generalmente es paliativa pero hay amplia evidencia científica demostrando que aunque no cura el cáncer si alarga significativamente la vida del paciente y mejora también su calidad de vida. Incluye dos tipos de tratamientos que son la Quimioembolización y la Radioembolización.

Quimioembolización hepática

Bajo anestesia local y sedación, el Radiólogo Intervencionista introduce un catéter pinchando la arteria femoral de la ingle del paciente. Desde ahí y guiado por RX, hará que el catéter navegue hasta el hígado para una vez ahí, cateterizar de manera superselectiva la rama de la arteria hepática que nutre el tumor.

Una vez ahí, a través del catéter se inyectan micropartículas cargadas de quimioterapia que actuarán directamente sobre el tumor sin que se dañe la parte sana del hígado. Frente a la quimioterapia tradicional que se pone en vena, la quimioembolización permite multiplicar por 50 la dosis de quimioterapia que recibirá el tumor al tiempo que se evitan los efectos secundarios que se aparecen cuando la quimioterapia se pone por vena.

Radioembolización con Itrio-90

La radioembolización técnicamente es muy parecida a la quimioembolización pero su modo de acción es diferente.

En vez de quimioterapia, con la radioemblización suministramos al tejido tumoral unas microesferas muy pequeñitas que quedan atrapadas dentro del tumor. Esas microesferas llevan incluido un isótopo radioactivo (Itrio-90) que durante unos días radiarán selectivamente el tejido tumoral destruyéndolo o al menos controlando su crecimiento. Es una radioactividad muy local y selectiva que se tolera muy bien y no impide al paciente estar en contacto con otras personas ni altera de manera significativa su vida diaria.

Procedimientos intervencionistas para los pacientes con cáncer

Además de los tratamientos intervencionistas específicos para curar o paliar el cáncer que se han descrito previamente, el Intervencionismo realiza muchos otros procedimientos o técnicas que son auxiliares a los tratamientos oncológicos y que sirven para mejorar la calidad de vida y ayudar al paciente oncológico y al médico oncólogo.

Caben destacar: drenajes y prótesis en la vía biliar, prótesis en tubo digestivo (colon, esófago, duodeno), gastrostomías, nefrostomías, prótesis en el uréter, drenaje de colecciones en la pleura o el abdomen, colocación y retirada de reservorios y vías centrales para quimioterapia, biopsias, marcado de tumores previo a radioterapia, stent en obstrucciones tumorales de la vena cava o la vena iliaca, etc.

Ventajas de la Oncología Intervencionista

El Oncointervencionismo ofrece nuevas opciones para el tratamiento del cáncer. Son tratamientos que pueden realizarse de forma ambulatoria o durante un ingreso corto en la clínica.

Los tratamientos oncointervencionistas son complementarios sin que un tratamiento Oncointervencionista impida realizar una cirugía, una quimioterapia o una radioterapia simultánea o posterior.
  • Tratamientos menos dolorosos y debilitantes para el paciente.
  • Tratamientos que permiten una convalecencia más rápida.
  • Tratamientos que en general causan menos efectos secundarios y complicaciones.

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